
La modernización del parque automovilístico en España podría evitar hasta 113 fallecidos al año si todos los coches y vehículos comerciales en circulación estuvieran equipados con el Programa Electrónico de Estabilidad, también conocido como ESP, según un análisis interno de Bosch, basado en cifras de siniestralidad de la Dirección General de Tráfico (DGT) y del organismo NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras en Estados Unidos).
El estudio parte de los 80.912 accidentes con víctimas registrados en 2024, en los que un 38% implicaron un solo vehículo con más de 15 años de antigüedad, una franja temporal en la que esta tecnología aún no formaba parte del equipamiento obligatorio y cuya tasa como opcional era prácticamente nula. En el caso de los vehículos comerciales, el 28% de los siniestros con víctimas involucraron un solo vehículo de más de 15 años y, por tanto, sin ESP. Estos accidentes se saldaron con un total de 698 fallecidos en las carreteras en turismos y un total de 102 fallecidos en vehículos comerciales.
Con estos datos, por tanto, este estudio extrapola que el 38% de los fallecidos en turismos, es decir un total de 265 personas, murió en un accidente con un sólo vehículo implicado y sin ESP. Y en comerciales, con el 28%, el número de fallecidos sería de 28 personas. A partir de aquí el siguiente elemento del estudio es analizar cuántas vidas se podrían haber salvado en el caso de que los coches siniestrados hubieran incorporado el ESP. Y para ello, desde Bosch han tomado como referencia el estudio realizado por la NHTSA americana que señala que el 36% de los accidentes mortales con un solo vehículo implicado serían evitables si todos los turismos equiparan ESP, un porcentaje que se elevaría hasta el 63% en el caso de los vehículos comerciales.
Por todo ello, se obtiene el resultado de que 95 personas podrían haber sobrevivido cada año si todos los coches contaran con ESP, y también otras 18 personas sobrevivirían en vehículos comerciales. En total, se podrían haber evitado 113 muertes al año si los vehículos hubieran equipados este sistema.
Más de 2.200 vidas salvadas en España en tres décadas
Bosch estima que el Programa Electrónico de Estabilidad (ESP) ha contribuido a salvar más de 2.200 vidas en España desde que se hiciera obligatorio en la Unión Europea para todos los turismos y vehículos comerciales ligeros de nueva matriculación desde noviembre de 2014. Además, su implantación ha ayudado a evitar cerca de 70.000 accidentes con lesiones en las carreteras españolas.
El impacto es aún mayor si se amplía la perspectiva a la Unión Europea, donde circulan más de 250 millones de vehículos. Según los análisis de Bosch, la amplia adopción del ESP ha permitido evitar alrededor de 22.000 muertes y unos 700.000 accidentes con lesiones. Desde su lanzamiento en 1995, la compañía ha comercializado 350 millones de unidades del sistema a nivel mundial, con un notable acelerón en los últimos años: 100 millones se han vendido tan solo en el último lustro, lo que refleja un crecimiento del 40%. En España, el mercado ha incorporado cerca de 12 millones de vehículos equipados con ESP desde 2014.
30 años del ESP: una tecnología clave para la seguridad vial
Desde su lanzamiento en 1995, el ESP marcó un antes y un después en la prevención de accidentes de tráfico graves. Su capacidad para detectar pérdidas de estabilidad provocadas por derrapes, actuar en superficies deslizantes y corregir maniobras bruscas, lo ha consolidado como un elemento central de los sistemas de seguridad activa. Mediante una serie de sensores, el ESP analiza continuamente hacia donde quiere dirigir el conductor el vehículo y la trayectoria real del mismo. Si hay divergencia, el sistema actúa mediante intervenciones individuales de frenado en cada rueda para dirigir el coche hacia donde el conductor desea y evitar pérdidas de control por derrape.
Tres décadas después, el sistema continúa evolucionando e integrándose en las arquitecturas de frenado más avanzadas. En 2025, Bosch presentó su sistema hidráulico ‘brake by wire’, que sustituye la conexión mecánica entre el pedal y el freno, reduce peso y amplía las posibilidades de diseño, manteniendo al ESP como eje de la tecnología de frenado moderna.
“El ESP es una de las tecnologías más influyentes jamás desarrolladas para salvar vidas en carretera. De hecho, es considerado como el sistema con el mayor potencial para evitar muertes en accidentes de tráfico tras el cinturón de seguridad. Por eso, modernizar el parque móvil español es una necesidad real y urgente para avanzar hacia una movilidad más segura”, afirma Ricardo Olalla Guerra, vicepresidente de Ventas de Bosch Mobility en España.
Bosch, líder mundial en tecnología y seguridad vehicular, mantiene desde hace décadas un firme compromiso con la innovación orientada a proteger a los usuarios de la carretera. Desde la introducción del ABS y el ESP, la compañía ha desarrollado sistemas avanzados de estabilidad, asistencia a la conducción y frenado que refuerzan su visión de un futuro sin víctimas en carretera.
La renovación del parque automovilístico, una necesidad
Con un parque de más de 13 millones de vehículos sin ESP, la renovación de los vehículos más antiguos se convierte en una necesidad si España quiere continuar reduciendo sus cifras de siniestralidad en accidentes de tráfico. Una media de antigüedad de más de 14 años en coches y furgonetas conlleva a que un gran porcentaje de vehículos no equipe sistemas de seguridad como el ABS, el ESP (Programa Electrónico de Estabilidad) o los ADAS (sistemas avanzados de ayuda al conductor), cuya efectividad a la hora de evitar accidentes ha sido ampliamente demostrada. Además, esta renovación también aportaría mejoras en eficiencia y sostenibilidad del parque.