
En 2026, la inteligencia artificial abandonará la fase de promesas para mostrar valor real. Los modelos ligeros y especializados ganarán terreno frente a los grandes LLMs, mientras que las empresas combinarán GPUs de distintos fabricantes con chips avanzados para acelerar el despliegue de IA agéntica. Este nuevo marco permitirá ejecutar proyectos con rapidez y dar paso a aplicaciones industriales en el edge, donde surgirán los primeros agentes inteligentes operando en entornos críticos.
Sigue leyendo




