
ESET, compañía líder en ciberseguridad, lleva años alertando de que el robo de datos personales es uno de los principales objetivos de los atacantes. Esta información no solo puede utilizarse para preparar fraudes y ataques más elaborados contra las víctimas, sino también para suplantar su identidad y realizar operaciones en su nombre, con consecuencias económicas, legales y reputacionales que pueden ir mucho más allá de lo que habitualmente se piensa.
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