
Durante años, la revisión fiscal en México ocurrió después de los hechos, pues mientras las facturas fueron de papel, la autoridad conocía las operaciones de una empresa cuando la auditaba y, entre una revisión y otra, se atenía a lo que el contribuyente declaraba.
El comprobante fiscal digital invirtió esa secuencia, y así hoy el artículo 29 del Código Fiscal de la Federación (CFF) obliga a enviar cada factura al Servicio de Administración Tributaria (SAT) (antes de expedirla), para que la valide y le incorpore su sello. Así, la autoridad identifica a los proveedores y a los clientes de cada empresa casi en el momento en que se emite el comprobante y puede contrastar esos datos con lo que cada parte declara y con la información que recibe de los bancos.
Sigue leyendo