
Muchas organizaciones no dependen únicamente de las protecciones nativas de Microsoft 365 para blindar su correo electrónico entrante: añaden pasarelas de seguridad de correo (secure email gateways) de terceros como capa adicional contra amenazas como phishing y malware.
Sin embargo, un fallo de configuración conocido como ‘Ghost Sender’ ha encendido las alarmas, ya que permite que e-mails con remitentes falsificados lleguen igualmente a la bandeja de entrada, sin pasar por esa pasarela protectora.
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