Halloween suele ser la excusa perfecta para estrenar películas y series de miedo. En los últimos días de octubre hemos visto cómo se lanzaba la nueva temporada de Stranger Things o como salía en la gran pantalla una nueva versión de It, el bestseller de Stephen King. Al mismo tiempo, nuestras redes sociales, calles y barrios rezuman de calabazas, vampiros y calaveras.
Dicho de otro modo estamos saturados de Halloween y, como estamos tan acostumbrados a recibir imágenes terroríficas en todas nuestras pantallas, de forma inconsciente, bajamos la guardia ante verdaderas amenazas.
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Nuestra vida es completamente digital. Hacemos la compra para que nos llegue a casa en menos de dos horas con Amazon Prime Now, gestionamos nuestras cuentas corrientes y hacemos transferencias desde el móvil. Incluso usamos Internet para conocer a nuestras parejas. Sin embargo, aún no hemos conseguido que la tecnología permita que la Democracia sea digital en todo el mundo.
Cada vez que haces match con alguien en Tinder, cada vez que descartas un perfil y cada conversación que mantienes con alguien, la red social guarda toda esa información que, junto a la de los otros 50 millones de usuarios conforma un ‘big data’ de un valor inimaginable.
Comienza un nuevo curso. Año nuevo. Amigos nuevos. Teléfonos nuevos para algunos. Ordenadores o tablets para otros. Los más pequeños tienen su primer móvil. Muchos de ellos se adentrarán en el ciberespacio sin prácticamente ninguna defensa ante el ciberacoso y otros riesgos mucho mayores como la pederastia o el chantaje.
El futuro no es digital. Nuestro mundo ya es digital desde hace años. Por ello, y al igual que en nuestra vida ‘offline’ estamos totalmente acostumbrados a cumplir con las reglas básicas de seguridad (como ponernos un cinturón cuando vamos al volante o cerrar las puertas con llave cuando aparcamos en la calle o en el parking de casa), en nuestra vida digital debemos actuar de una forma cibersegura y ciberresponsable.
Si hay algo que siempre se ha hecho fatal en Hollywood es la representación de los hackers en las películas. Primero, porque los muestra como tipos realmente raros; de esos que se alimentan exclusivamente de pizza y que a los treinta-y-tantos siguen viviendo en la casa de su madre, que sólo abandonan una vez al año para ir a Comic-Con. Lo segundo y más importante, es porque en cualquier película parece que es posible hackear el sistema de seguridad del Departamento de Defensa de Estados Unidos en 40 segundos con sólo tocar unas cuantas teclas y mover una figura en 3D, hasta que encajen unas piezas de un puzzle.
El término “hacer el agosto” ha tomado un especial sentido para los grupos organizados de ciberdelincuentes desde que los hoteles se han convertido en uno de sus principales focos de interés en todo el mundo. Así se pone de manifiesto en el último informe del laboratorio anti-malware de Panda Security, Panda Labs, que muestra que en el último año analizado se produjo un importante aumento en el número de ataques a grandes cadenas hoteleras.
Casi la mitad de los teléfonos móviles que se venden de segunda mano en Estados Unidos, contiene información personal sensible del vendedor del terminal. Es decir, se quedan con las redes sociales activadas, con la aplicación del correo electrónico operativa e incluso con las claves de acceso para entrar en la aplicación del banco. En España, según los datos que hemos recabado en Panda Security, la cifra es muy similar.
A menudo decimos que la mayoría de la sociedad no se preocupa por la ciberseguridad de sus dispositivos informáticos, ya sean móviles como ordenadores. Por lo general, las encuestas dicen que en torno al 85% de los usuarios tiene unos problemas serios de ciberseguridad por el desconocimiento de las medidas que deben adoptar para conectarse a Internet de una forma segura.
Este 2017 está siendo el año de la eclosión de los bulos por Whatsapp. Después de que Facebook y Google anunciasen hace un año que pondrían todo su esfuerzo en detectar y ‘banear’ a las webs que difunden noticias falsas y bulos, los difusores de noticias falsas han encontrado en la red de mensajería un filón viralizar mentiras.