
El diario norteamericano The New York Times ha publicado una historia fascinante sobre el que podría ser el mayor robo de la historia. Según la noticia, los ladrones han conseguido, al menos, 300 millones de dólares, pero esta cifra podría llegar a triplicarse alcanzando casi los 1.000 millones de dólares.
Para llevarlo a cabo, los ladrones han utilizado malware para infectar a los empleados, comprometer sus máquinas y dar a los ciberdelincuentes acceso a la red interna. Así, los atacantes estudiaron el funcionamiento interno del trabajo habitual desarrollado en las entidades, para que las transferencias que tenían previstas hacer no llamaran la atención y se confundieran con operaciones normales del día a día.
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