
Existen novelas negras que se leen con relativa calma, saboreando el procedimiento policial paso a paso, y otras que te agarran por la solapa desde el primer capítulo y no te sueltan hasta la última línea. El buen padre, la electrizante ópera prima narrativa del guionista Santiago Díaz, pertenece incuestionablemente a este segundo grupo. Con una premisa de una fuerza dramática incontestable, la historia plantea un dilema moral tan brutal como magnético: ¿hasta dónde estaría dispuesto a llegar un padre por la libertad de un hijo si cree ciegamente en su inocencia?
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