
Con la expansión de la carga ultrarrápida, la seguridad de los propios cargadores -y no sólo de las baterías de los vehículos- se ha convertido en un requisito indispensable para los instaladores y operadores (CPOs) de los puntos de recarga.
“Los cargadores de alta potencia manejan cientos de kilovatios y deben incorporar protecciones certificadas contra sobretensión, cortocircuito y contacto eléctrico, tal y como exige la normativa vigente en España”, apunta Javier Lázaro, Director de Ventas de XCharge Europe. “Pero la seguridad no depende sólo de la normativa, sino también del diseño intrínseco del equipo, especialmente en el caso de cargadores con batería integrada”.