
En los últimos días, informaciones publicadas en diferentes canales han apuntado a la posible aparición en la dark web de una base de datos que contendría información personal de millones de ciudadanos españoles. Aunque la veracidad de esta supuesta filtración está siendo investigada y no ha sido confirmada oficialmente, el caso vuelve a poner de relieve una realidad conocida: cuando los datos personales acaban en mercados clandestinos, el riesgo de fraude y suplantación de identidad aumenta de forma significativa.
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