Los ciberdelincuentes tienen muchas formas de tomar control de un teléfono. Es tan sencillo como que el usuario se descargue una aplicación maliciosa o pinche en un link de phishing para que puedan robar datos a los usuarios.
Un malware instalado en el teléfono puede grabar todas las comunicaciones del dispositivo, leer los emails o conseguir credenciales bancarias.
Durante las últimas tres décadas se ha trabajado intensamente para encontrar un sistema que proteja al 100% nuestros PCs, pero probablemente aún queda un largo camino por delante hasta descubrir una solución de seguridad móvil perfecta. La amplia gama de funciones de smartphones y tablets hacen que la seguridad sea a la vez compleja y necesaria. El principal problema de los dispositivos móviles es que viven en nuestros bolsos y bolsillos y que los llevamos allá donde vamos, por lo que es fácil perderlos o que nos los roben.
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