
La crisis del coronavirus ha alterado nuestros hábitos, nuestra forma de trabajar y el modelo de educación de los jóvenes. Gracias a la tecnología no se ha parado la actividad y hemos conseguido superar una situación para la que nadie estaba preparado. A cambio, hemos pasado mucho más tiempo conectados a los dispositivos móviles, lo que se traduce en una mayor preocupación por ser víctimas de ataques cibernéticos. De hecho, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha gestionado 133.155 incidentes de ciberseguridad durante el año 2020, de los cuales 106.466 hacen referencia a ciudadanos y empresas.







