
En los últimos años, el bienestar se ha convertido en una de las principales preocupaciones de una sociedad cada vez más consciente de su salud. No obstante, ámbitos como la salud visual aún no reciben la atención que merecen, a pesar de los profundos cambios que han experimentado nuestras interacciones con el entorno digital. Hace apenas tres décadas, el contacto diario con pantallas era mínimo. Hoy, forman parte esencial de nuestra rutina laboral y de ocio. Con la digitalización en su punto más alto y la exposición a los dispositivos electrónicos comenzando a edades cada vez más tempranas, es más importante que nunca encontrar alternativas innovadoras que nos ayuden a cuidar uno de nuestros sentidos más importantes, como la vista.
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