Escuchar, acompañar y actuar: seis claves para que las familias puedan abordar el acoso escolar y digital

Una conversación al salir del colegio, un cambio de comportamiento o una preocupación que aparece cada vez que llega una notificación pueden abrir la puerta a hablar sobre lo que está viviendo un menor. Con motivo del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, que se celebra este 5 de noviembre, Guardian Bubble, una plataforma de protección familiar que aterriza en España para ofrecer un nuevo concepto de control parental, recuerda la importancia de que las familias dispongan de pautas para escuchar, acompañar y pedir ayuda ante una posible situación de acoso.

Según el último informe de la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, correspondiente al curso 2025-2026, el 14,1 % del alumnado afirma que él mismo o alguno de sus compañeros sufre acoso escolar y/o ciberbullying, frente al 12,3 % del curso anterior. Además, el uso de la inteligencia artificial en situaciones de ciberacoso ha aumentado 9,3 puntos porcentuales en un año, hasta situarse en el 23,5 %.

Las burlas, las amenazas o la difusión de rumores pueden continuar en los grupos de mensajería y las redes sociales después de la jornada escolar. Por ello, el acompañamiento familiar debe tener en cuenta tanto lo que ocurre en el colegio como las relaciones que los hijos mantienen en el entorno digital. UNICEF destaca la importancia de abordar estas conversaciones con cuidado, evitando que el menor se sienta juzgado o culpabilizado.

En este contexto, Guardian Bubble comparte seis recomendaciones para las familias:

1. Hablar de su vida digital también cuando todo parece ir bien. Preguntar con quién juegan, qué les gusta compartir o cómo se sienten en sus grupos ayuda a incorporar estas experiencias a las conversaciones cotidianas. Mostrar interés de forma habitual facilita que puedan contar algo que les preocupa sin sentir que solo se les pregunta cuando existe un problema.

2. Observar los cambios sin sacar conclusiones precipitadas. El aislamiento, el rechazo a acudir al colegio o el malestar asociado al uso del móvil pueden ser motivos para iniciar una conversación. Ninguna de estas señales confirma por sí sola una situación de acoso, pero lo importante es atender al contexto y ofrecer un espacio tranquilo para escuchar.

3. Escuchar sin culpabilizar ni minimizar lo ocurrido. Si un hijo cuenta que está sufriendo humillaciones o amenazas, conviene agradecerle que lo haya compartido y dejar claro que

no es culpa suya. Evitar respuestas como “son cosas de niños” o reproches por haber utilizado una aplicación ayuda a que siga pidiendo apoyo. Antes de decidir cómo actuar, es importante escuchar qué necesita y explicarle los siguientes pasos.

4. Conservar las evidencias sin ampliar su difusión. Ante mensajes amenazantes, insultos o publicaciones ofensivas, guardar los enlaces, las fechas y las capturas pertinentes puede ayudar a documentar lo sucedido. Es importante evitar reenviar ese material a otros grupos, responder con ataques o exponer públicamente a los menores implicados. Las herramientas de bloqueo y denuncia de las plataformas también pueden formar parte de la respuesta.

5. Coordinarse con el centro educativo y mantener el seguimiento. Compartir la preocupación con el tutor o el equipo responsable del centro permite abordar conjuntamente lo que sucede dentro y fuera del aula. Conviene acordar cómo se mantendrá informada a la familia y revisar la evolución del menor, sin dar por resuelto el problema tras una primera conversación.

6. Enseñar a actuar también cuando el acoso afecta a otra persona. La prevención incluye hablar sobre la responsabilidad de quienes presencian una agresión: no compartir contenidos humillantes, no reforzar las burlas y buscar la ayuda de un adulto de confianza. Acompañar a quien lo está pasando mal y comunicar lo ocurrido puede ayudar a romper el silencio.

Tecnología como apoyo al acompañamiento familiar

Las herramientas de protección digital pueden aportar información que ayude a iniciar una conversación o prestar atención a una posible situación de riesgo. Su uso debe integrarse en un acompañamiento basado en la confianza, explicando al menor qué funciones se utilizan y con qué finalidad.

En este ámbito, la inteligencia artificial de Guardian Bubble detecta señales y avisa a los padres indicando la app y la categoría del riesgo, nunca el contenido de las conversaciones. Ante una alerta relacionada con un posible caso de ciberacoso, la información sirve como punto de partida para hablar con el menor y valorar qué apoyo necesita, pero no constituye por sí sola una confirmación de acoso.

Esta funcionalidad de detección con IA requiere que el móvil del niño o adolescente sea Android. Aunque Guardian Bubble está disponible para iOS y Android, la detección inteligente de riesgos no está disponible en el dispositivo del menor si este es un iPhone.

La plataforma plantea así la tecnología como un recurso complementario al diálogo familiar, la educación digital y la colaboración con el centro escolar. La prioridad es que los menores sepan que pueden pedir ayuda y que encontrarán adultos dispuestos a escucharlos y acompañarlos.

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