
Check Point Research, la división de Inteligencia de Amenazas de Check Point® Software Technologies Ltd., pionero y líder global en soluciones de ciberseguridad, ha publicado una investigación sobre el uso de navegadores antidetección (AntiDetect Browsers) en actividades relacionadas con el fraude online y el robo de cuentas. Estas herramientas permiten crear perfiles de navegación con características técnicas diferentes y, combinadas con sistemas de automatización e inteligencia artificial (IA), facilitan la gestión de múltiples identidades digitales aparentemente independientes.
El análisis revela que soluciones como AdsPower, MultiLogin y Kameleo permiten manipular la huella digital de los navegadores, integrar servidores proxy y automatizar la gestión de múltiples cuentas, de manera que un mismo operador puede controlar numerosas identidades aparentemente independientes. Aunque estas herramientas también tienen aplicaciones legítimas, Check Point Research ha identificado evidencias de su utilización en ecosistemas delictivos relacionados con el robo de cuentas, el fraude con tarjetas de pago, las solicitudes fraudulentas de préstamos y la creación masiva de perfiles ficticios.
Cómo funcionan los navegadores antidetección
Las plataformas digitales analizan distintas señales técnicas para reconocer dispositivos y detectar comportamientos sospechosos. Entre ellas figuran la resolución de pantalla, la zona horaria, el tipo de navegador y otras características del dispositivo que, en conjunto, contribuyen a crear una huella digital.
Los navegadores antidetección permiten modificar o controlar parte de estas señales para que diferentes perfiles aparenten proceder de dispositivos distintos. Así, una misma infraestructura puede gestionar múltiples cuentas y dificultar que las plataformas identifiquen conexiones entre ellas.
La investigación analiza distintas capas de esta actividad, entre ellas las características del dispositivo, la identidad de red y la ubicación, las sesiones de navegación, los patrones de comportamiento y el contenido publicado. La combinación de estas capacidades puede complicar la detección de operaciones coordinadas cuando los sistemas de seguridad analizan cada cuenta de forma aislada.
Check Point Research también ha identificado referencias a estas herramientas en foros clandestinos y mercados vinculados a la ciberdelincuencia. Entre las prácticas analizadas figuran el uso de cookies de sesión robadas para acceder a cuentas ajenas y el empleo de programas maliciosos para obtener credenciales y tokens de autenticación.
Estas técnicas pueden combinarse con credenciales comprometidas, servidores proxy residenciales y la manipulación de señales del dispositivo. El resultado es una infraestructura que dificulta la identificación de vínculos entre cuentas y la detección del origen de determinadas operaciones fraudulentas.
La IA y la automatización amplían las capacidades del fraude digital
La inteligencia artificial y la automatización pueden reducir el esfuerzo necesario para gestionar múltiples identidades digitales. Mientras que la configuración de perfiles y la generación de contenido requerían tradicionalmente una mayor intervención humana, estas tecnologías permiten automatizar parte del proceso y operar a mayor escala.
Según la investigación, herramientas como AdsPower incorporan funcionalidades de automatización e integración mediante Model Context Protocol (MCP), un protocolo que permite conectar aplicaciones con sistemas basados en modelos de lenguaje. Estas capacidades pueden combinar la gestión de perfiles de navegación con la automatización de tareas y la generación de contenido.
La disponibilidad de funciones de automatización, documentación y asistencia técnica también facilita el acceso a estas herramientas, aunque sus capacidades no son ilícitas por sí mismas y pueden tener usos legítimos.
Más allá del fraude económico, la combinación de múltiples perfiles y contenido generado automáticamente puede facilitar actividades coordinadas en redes sociales. Entre los riesgos potenciales se encuentran la difusión artificial de mensajes y la manipulación de conversaciones digitales, especialmente en contextos en los que resulta importante distinguir la participación auténtica de la actividad coordinada.
Cómo reforzar la detección más allá de las cuentas individuales
Ante estas técnicas, Check Point Research advierte de que analizar únicamente el comportamiento de una cuenta puede resultar insuficiente. Las organizaciones necesitan correlacionar señales técnicas y de comportamiento para identificar posibles conexiones entre perfiles aparentemente independientes.
Para reducir estos riesgos, los investigadores recomiendan adoptar las siguientes medidas:
· Supervisar las señales de infraestructura: identificar el uso intensivo de servidores proxy residenciales, patrones de supresión de WebRTC e indicadores asociados a navegadores antidetección.
· Reforzar la monitorización de sesiones: detectar anomalías en sesiones previamente autenticadas y secuencias inusuales de inserción de cookies que puedan indicar accesos fraudulentos.
· Revisar los sistemas de detección del fraude: evaluar los mecanismos que dependen de la identificación de dispositivos o de la continuidad de las sesiones, ya que estas señales pueden manipularse.
· Analizar la actividad entre distintas cuentas: buscar patrones de comportamiento y conexiones comunes que puedan revelar operaciones coordinadas detrás de perfiles aparentemente independientes.
La investigación pone de relieve la necesidad de evolucionar desde un análisis centrado en cuentas individuales hacia una visión más amplia que tenga en cuenta las conexiones entre identidades, sesiones e infraestructuras.
«La combinación de inteligencia artificial, automatización y navegadores antidetección está transformando la manera en que los ciberdelincuentes pueden operar en Internet. Estas herramientas permiten gestionar un elevado número de identidades aparentemente legítimas y dificultan la detección de actividades fraudulentas. Por ello, es fundamental que las organizaciones vayan más allá del análisis individual de las cuentas y refuercen la supervisión de las conexiones, las sesiones y las infraestructuras que pueden revelar operaciones coordinadas», explican expertos de Check Point Research.