
Rúters, cámaras de vigilancia, televisores inteligentes y otros dispositivos conectados forman parte del día a día de millones de hogares. Aunque muchos pueden seguir funcionando durante años, esto no significa necesariamente que continúen siendo seguros. Cuando un fabricante deja de proporcionar actualizaciones de seguridad, las vulnerabilidades que se descubran pueden quedar sin corregir y facilitar que los ciberdelincuentes accedan a los dispositivos, comprometan información personal o intenten infiltrarse en otros equipos de la misma red.
ESET, compañía líder en ciberseguridad, advierte de la importancia de comprobar periódicamente si los dispositivos conectados siguen recibiendo soporte técnico y actualizaciones. Esta recomendación cobra especial relevancia ante la persistencia de los ataques que aprovechan fallos de seguridad conocidos. Según el informe ENISA Threat Landscape 2026, publicado en septiembre por la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad, el 60,4% de los casos de acceso no autorizado en los que se logró identificar la vía de intrusión estuvo relacionado con la explotación de vulnerabilidades.
“Uno de los errores más habituales es pensar que, si un dispositivo funciona, sigue siendo seguro. Pero puede cumplir perfectamente su función y tener vulnerabilidades que ya nadie corrige. Por eso, conviene comprobar si el fabricante sigue ofreciendo actualizaciones de seguridad y durante cuánto tiempo”, explica Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España.
Los riesgos de mantener dispositivos sin soporte
La antigüedad de un dispositivo no determina por sí sola su nivel de seguridad. Un equipo con varios años de uso puede continuar siendo seguro si recibe actualizaciones y está correctamente configurado. El problema aparece cuando deja de contar con soporte del fabricante y las nuevas vulnerabilidades descubiertas ya no se corrigen.
En estas circunstancias, un ciberdelincuente podría aprovechar un fallo de seguridad para obtener acceso al dispositivo. Dependiendo del tipo de equipo, de la vulnerabilidad y de su configuración, el ataque también podría facilitar el robo de información, la interceptación de determinadas comunicaciones o el acceso a otros sistemas conectados.
Los rúters requieren especial atención, ya que constituyen el principal punto de conexión a Internet de los hogares. Una vulnerabilidad explotable en estos equipos puede comprometer la seguridad del resto de dispositivos de la red doméstica. Las cámaras IP y otros sistemas que permiten el acceso remoto también presentan riesgos específicos, especialmente cuando almacenan imágenes o información personal.
Además, la incorporación de funciones de inteligencia artificial en determinados dispositivos conectados plantea nuevos retos relacionados con el tratamiento de datos. En el caso de las cámaras inteligentes, por ejemplo, resulta importante conocer qué información recopilan, cómo se procesa y quién puede acceder a ella, además de mantener actualizados sus mecanismos de seguridad.
El Cyber Resilience Act refuerza la seguridad de los dispositivos conectados
La Unión Europea ha comenzado a aplicar nuevas obligaciones para mejorar la seguridad de los productos digitales a través del Cyber Resilience Act (CRA), un reglamento que introduce requisitos de ciberseguridad para los fabricantes de equipos y programas informáticos comercializados en el mercado europeo.
Desde el pasado 11 de septiembre de 2026, los fabricantes están obligados a notificar las vulnerabilidades explotadas activamente y los incidentes graves que afecten a la seguridad de sus productos. Las principales exigencias del reglamento comenzarán a aplicarse el 11 de diciembre de 2027 e incluirán nuevas obligaciones relacionadas con la gestión de vulnerabilidades, las actualizaciones de seguridad y la información facilitada a los consumidores.
Entre las novedades destaca la obligación de determinar y comunicar el periodo durante el cual los productos recibirán soporte de seguridad. De esta forma, los usuarios podrán conocer con mayor claridad durante cuánto tiempo estará protegido un dispositivo y disponer de más información antes de adquirirlo.
Cinco recomendaciones para proteger los dispositivos del hogar
Ante estos riesgos, ESET recomienda realizar una serie de comprobaciones para identificar posibles dispositivos vulnerables y reducir su exposición a los ciberataques:
- Comprobar el periodo de soporte del fabricante: Consultar la página web oficial para verificar si el dispositivo continúa recibiendo actualizaciones de seguridad y si existe una fecha prevista para el fin del soporte.
- Mantener el software y el firmware actualizados: Instalar las últimas versiones disponibles y activar las actualizaciones automáticas siempre que sea posible. Estas correcciones permiten solucionar vulnerabilidades conocidas y mejorar la protección de los equipos.
- Cambiar las contraseñas predeterminadas: Sustituir las credenciales de fábrica por contraseñas únicas y robustas, especialmente en rúters y cámaras conectadas. Cuando esté disponible, también es recomendable activar la autenticación multifactor.
- Desactivar los servicios y accesos innecesarios: Revisar las funciones habilitadas y limitar el acceso remoto cuando no resulte imprescindible. Cuantos menos servicios estén expuestos a Internet, menores serán las oportunidades de ataque.
- Valorar la desconexión o sustitución de los dispositivos sin soporte: Si un equipo ha dejado de recibir actualizaciones, especialmente cuando está expuesto a Internet o maneja información sensible, conviene evaluar los riesgos de mantenerlo conectado y considerar alternativas más seguras.
“No hace falta renovar todos los dispositivos cada pocos años. Lo importante es saber qué tenemos conectado, mantenerlo actualizado y reconocer cuándo ya no podemos protegerlo adecuadamente. Si un equipo ha dejado de recibir parches y está expuesto a Internet, desconectarlo o sustituirlo puede ser la opción más prudente”, concluye Albors.