
Pese a la acelerada adopción de la inteligencia artificial en múltiples facetas de la vida cotidiana, la delegación plena del acto de compra en agentes autónomos -lo que se conoce en la industria como Agentic Commerce– choca de manera frontal con el recelo del consumidor español. La encuesta de 2026 ‘Métodos de pago: La decisión definitiva’ de PaynoPain, proveedor de soluciones de pago, ha dado a conocer que el 63% de los usuarios rechaza tajantemente la idea de que un asistente virtual impulsado por IA ejecute transacciones en su nombre sin una confirmación previa punto por punto.
En el extremo opuesto, apenas un 5% de los usuarios está dispuesto a ceder el control total a la tecnología para cualquier compra o servicio. El 32% restante muestra una postura intermedia y condicionada, aceptando el uso de IA solo bajo límites financieros estrictos o previa autorización expresa antes del cobro.
Al analizar las principales barreras a la adopción del Agentic Commerce, la seguridad, el control sobre la decisión de compra y la privacidad concentran las principales preocupaciones. En concreto:
- Fraude y transacciones no autorizadas: el 41% teme que una IA pueda generar cargos no deseados o introducir vulnerabilidades de seguridad.
- Pérdida de control en la decisión: el 28% prefiere mantener la capacidad de decidir y duda de que la IA interprete correctamente sus preferencias.
- Privacidad y protección de datos: un 24% expresa reservas sobre el volumen y la sensibilidad de la información financiera y de comportamiento que recopilan estos sistemas.
La disposición a delegar compras en una IA también varía según la categoría y el grado de familiaridad de los consumidores con estas herramientas. En ámbitos como los viajes, la inteligencia artificial ya se utiliza como asistente para planificar itinerarios, buscar alojamientos o comparar alternativas, un uso que puede favorecer una mayor predisposición a avanzar hacia experiencias de compra más automatizadas. De hecho, los viajes y alojamientos son el ámbito que genera mayor predisposición: el 48% permitiría a un agente gestionar este tipo de compras. Le siguen los dispositivos electrónicos y productos tecnológicos (36%) y las compras recurrentes de alimentación y productos para el hogar (32%). En cambio, la moda y los artículos de lujo despiertan una menor predisposición, con un 15%.
“Los datos muestran que el consumidor no rechaza la inteligencia artificial aplicada al proceso de compra, pero sí quiere mantener el control sobre la transacción. La oportunidad para el comercio agéntico está, por tanto, en encontrar el equilibrio entre automatización y capacidad de decisión: la IA puede encargarse de buscar, comparar o incluso preparar una compra, pero el usuario sigue queriendo tener la última palabra cuando llega el momento de autorizar el pago”, explica Jordi Nebot, CEO y fundador de PaynoPain.