5 fricciones fintech invisibles que están frenando la experiencia de consumo en los negocios españoles

El 83% de los negocios cataloga como ‘muy importante’ o ‘importante’ que las transacciones se realicen en dos segundos, según indica la ‘Radiografía del estado de los pagos en los comercios españoles’ desarrollada por DOJO, proveedor de herramientas y tecnología de pagos.

Este dato refleja el peso estratégico de los pagos dentro de la operativa empresarial y pone en relieve la importancia de poner fin a las barreras tecnológicas que afectan a la operativa del servicio y la experiencia del cliente. En este contexto, DOJO identifica las cinco fricciones fintech invisibles que afectan a la operativa de los comercios españoles.

1. Los procesos manuales ralentizan la agilidad diaria

Aunque el sector fintech avanza hacia la automatización, algunas tareas rutinarias se siguen realizando manualmente. Es el caso del cierre de caja al final del turno o de la introducción del importe en el datáfono. Situaciones que incrementan los errores, consumen tiempo que el equipo podría destinar a labores de valor y merman la rapidez demandada por el cliente.

En sectores como el retail y Horeca, que atraviesan picos de alta demanda, la dependencia de lo analógico limita de forma considerable la capacidad de escalado del negocio. El servicio debe ser ágil y sin fallos. Una necesidad que evidencia la trascendencia de la automatización financiera y de la implementación de soluciones de pago que aborden esta prioridad.

2. Las caídas puntuales del sistema son un problema estratégico

En los últimos meses algunos proveedores tecnológicos han experimentado incidencias en su servicio, suponiendo la interrupción del sistema de pago de miles de comercios. Aunque dure unos minutos, una caída de la red no solo se traduce en pérdidas económicas. También afecta la confianza del consumidor.

En este escenario, la resiliencia tecnológica deja de ser un valor añadido para convertirse en un requisito de fiabilidad. Contar con una red redundante, apoyada en una infraestructura distribuida, arquitecturas multinube y mecanismos automáticos de recuperación, es clave para evitar el colapso y garantizar la continuidad en momentos de máxima demanda.

3. El exceso de herramientas desconectadas genera más fricción

Es común que un comercio emplee múltiples plataformas independientes para gestionar los procesos del día a día: inventario, facturación, pagos, pedidos, atención al cliente… Lejos de agilizar procesos, esta fragmentación genera duplicidades, errores operativos y dificultades para tener a una visión unificada del negocio.

En este sentido, las últimas soluciones fintech permiten una integración tecnológica efectiva y real entre sistemas. De este modo, se deja a un lado la complejidad operativa y se avanza hacia una infraestructura más fluida, interoperable, escalable, en las que todas las áreas del negocio están conectadas.

4. La falta de visibilidad limita la capacidad de decisión

La digitalización de los procesos genera una gran cantidad de información estratégica sobre patrones de consumo, la evolución de las ventas por canal o las preferencias de métodos de pago. Sin embargo, hay compañías que carecen de las herramientas para transformar estos datos en ‘insights’ accionables en el tiempo y adaptar el plan comercial con agilidad.

En un entorno cada vez más competitivo, la capacidad para interpretar datos derivados del pago, entre otros procesos, será crucial para optimizar el inventario, horario del personal y sacar el máximo partido a las promociones. El desafío no es tanto procesar transacciones, sino hacer de este momento una fuente de inteligencia operativa.

5. El cumplimiento normativo como desafío operativo

La llegada del Reglamento VeriFactu sienta un gran precedente en materia de digitalización y trazabilidad de las transacciones. Para muchas organizaciones, y especialmente las pymes, adaptarse a esta normativa supone un reto adicional a un escenario que ya invita a avanzar una digitalización acelerada de los procesos.

El sector fintech ya ha desarrollado soluciones que facilitan el cumplimiento normativo, de forma transparente y automatiza, evitando que la adaptación regulatoria genere fricciones adicionales en la experiencia de pago, afecte a la agilidad y fluidez del servicio, o incremente la carga operativa del negocio.

“Además de tener un gran impacto operativo y económico, muchas de las ineficiencias que afectan al comercio son perceptibles por el consumidor. La tecnología es un aliado capaz de eliminarlas cuando se aplica en pro de la integración, asegurando la fluidez del sistema y la sincronización de procesos”, apunta Jesús Molina, Head of Partners and Resellers de Dojo.

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.