
Con el 60% de los fabricantes avanzando hacia una digitalización completa, el riesgo cibernético se está convirtiendo cada vez más en un riesgo empresarial, según el informe de Kaspersky y VDC Strategy “Cyber Resilience, Built for Manufacturing”. Esto significa que la ciberseguridad ya no es únicamente una función de cumplimiento normativo, sino un pilar fundamental para garantizar la producción, proteger la disponibilidad, la calidad y la continuidad operativa.
Los fabricantes están modernizando sus procesos para lograr una producción más segura, consistente y rentable, y la digitalización avanza a gran velocidad: actualmente, solo el 9% de las organizaciones se considera completamente digital, pero el 60% espera alcanzar este nivel en los próximos dos años, según el informe conjunto de Kaspersky y VDC “Cyber Resilience, Built for Manufacturing”.
Esta transformación conecta los equipos de planta, las líneas de producción y las operaciones de las instalaciones con plataformas como los sistemas MES1, SCADA2 y los historiadores de datos, convirtiendo muchas fábricas en sistemas ciberfísicos (CPS), donde una interrupción digital deja de ser únicamente digital. Puede ralentizar las líneas de producción, poner en cuarentena productos en proceso, invalidar registros de trazabilidad o detener completamente la actividad.
¿Qué impulsa la digitalización de la industria manufacturera?
Los fabricantes están digitalizando sus procesos para conseguir mejoras operativas medibles, no por una cuestión de innovación. Los encuestados identificaron los principales impulsores de sus estrategias de transformación digital:
· Mejorar la producción o la eficiencia operativa (24%)
· Reducir los costes operativos o de producción (15%)
· Habilitar nuevas oportunidades estratégicas (14%)
· Mejorar la ciberresiliencia (13%)
Los mismos sistemas conectados que permiten obtener estas mejoras, como los MES, los sensores IIoT, la automatización del manejo de materiales o el acceso remoto para ingeniería, son también los que determinan si una producción puede mantener su fiabilidad y continuidad.
El riesgo cibernético se convierte en un riesgo empresarial
El riesgo cibernético ha evolucionado desde una preocupación exclusivamente tecnológica hasta convertirse en una amenaza directa para la generación de ingresos, a medida que los entornos industriales se transforman en sistemas ciberfísicos (CPS). En estos entornos integrados, las interrupciones digitales provocadas por malware ya no afectan únicamente a los datos, sino que pueden generar operaciones inseguras, pérdida de lotes de producción y paradas en la planta.
Según el informe, cerca del 60% de las organizaciones manufactureras estima que los incidentes cibernéticos generan pérdidas superiores a un millón de dólares por incidente, con una interrupción media de 15,3 horas. Las mayores pérdidas suelen estar relacionadas con las paradas de producción, los incumplimientos de plazos de entrega y las penalizaciones asociadas, más que únicamente con los costes de investigación forense.
En este contexto, las interrupciones operativas conectan directamente los riesgos de ciberseguridad con el rendimiento global del negocio. Los incidentes pueden reducir la eficacia global de los equipos (OEE), tensionar los recursos humanos y alterar las cadenas de suministro. La recuperación implica mucho más que restaurar sistemas: requiere recuperar la confianza en los parámetros de los procesos, los registros de calidad y la trazabilidad antes de reanudar la producción.
Los programas avanzados de ciberseguridad incorporan actualmente la seguridad OT dentro de la estrategia de gobierno empresarial, centrándose en métricas relevantes para los responsables de producción, como el tiempo de recuperación, la fiabilidad de las copias de seguridad, la cobertura de activos heredados y la capacidad de operar de forma segura en situaciones degradadas. Esta alineación garantiza que la ciberseguridad contribuya a mantener una producción continua y resiliente, y no se limite únicamente al cumplimiento de requisitos tecnológicos.
Sin embargo, todavía existen retos derivados de la división de responsabilidades. Mientras que los departamentos de TI gestionan las políticas de seguridad en el 59% de las organizaciones, estas estrategias a menudo no tienen en cuenta las particularidades de las plantas industriales. La gestión de múltiples herramientas de seguridad (44%) y los problemas relacionados con la aplicación de parches en entornos OT (38%) demuestran que la ciberseguridad debe integrarse en las rutinas diarias de los equipos de producción, ingeniería y calidad. Solo mediante esta integración la ciberseguridad puede mejorar realmente la fiabilidad operativa y proteger frente a unas amenazas en constante evolución.
«A medida que los entornos manufactureros están cada vez más interconectados, la ciberseguridad deja de centrarse únicamente en añadir capas de protección para garantizar la disponibilidad, la resiliencia y la integridad de los procesos productivos. El objetivo es minimizar el impacto operativo y acelerar la recuperación, más que centrarse únicamente en prevenir intrusiones. Kaspersky ofrece un ecosistema unificado que integra la seguridad IT, OT e IIoT, permitiendo a los fabricantes avanzar en su transformación digital de forma segura. Esta estrategia ayuda a mantener la continuidad operativa y reducir los costes de ciberseguridad a largo plazo», comenta Andrey Strelkov, responsable de la línea de producto de Ciberseguridad Industrial de Kaspersky.
Para implementar esta estrategia, las empresas manufactureras pueden aprovechar las soluciones del Ecosistema de Ciberseguridad OT de Kaspersky, cuyo núcleo es Kaspersky Industrial CyberSecurity (KICS), una plataforma nativa de detección y respuesta ampliada (XDR) diseñada para proteger infraestructuras críticas. KICS permite detectar y responder de forma centralizada ante ciberataques complejos en toda la red industrial, garantizando una visibilidad y protección completas.