
Tras el reciente ciberataque dirigido contra los sistemas de refrigeración comercial en Francia, Check Point® Software Technologies Ltd., pionero y líder global en soluciones de ciberseguridad, asegura que este incidente es una muestra más de cómo la falta de actualizaciones periódicas, la exposición directa a Internet y el ciclo de vida prolongado del equipamiento industrial facilitan la interrupción de las operaciones físicas sin necesidad de ciberataques complejos.
“El congelador o refrigerador de un supermercado es un sistema informatizado conectado a una red que permite su monitorización y control remotos. Aunque esta conectividad permite gestionar los sistemas de refrigeración de manera eficiente, también los expone a riesgos de ciberseguridad, en particular cuando el equipo operativo funciona durante años con software obsoleto, sin actualizaciones de seguridad periódicas y con interfaces de gestión accesibles desde Internet”, afirma Rafa López, Workspace Security Engineer de Check Point Software en España.
López explica que uno de los aspectos más significativos de este incidente es que los atacantes no necesitaron capacidades sofisticadas. “Los sistemas de refrigeración tienen funciones operativas legítimas, como los ciclos de descongelación, y cuando una parte no autorizada obtiene acceso al sistema, esas mismas funciones pueden explotarse para interrumpir las operaciones. A diferencia de los ataques destinados a robar datos o cifrar archivos, el impacto aquí se produce en el funcionamiento físico del propio equipo, con consecuencias directas como la pérdida de inventario de alimentos y posibles riesgos para la seguridad”, añade.
Además, el portavoz asegura que el problema va más allá de un único sistema de refrigeración o de una vulnerabilidad de seguridad aislada. “El equipamiento operativo suele diseñarse para permanecer en servicio durante 15 años o más, mientras que las ciberamenazas y la tecnología evolucionan a un ritmo mucho más rápido. Además, los mismos controladores y sistemas de gestión se despliegan en cadenas minoristas de todo el mundo, lo que significa que un fallo que afecte a una tecnología ampliamente utilizada podría impactar a un gran número de instalaciones”, sostiene.
“En los últimos dos años, este tipo de ataques se ha vuelto muy habitual por parte de grupos hacktivistas. Aunque por ahora no hay confirmación de que se trate de uno de ellos, el modus operandi es idéntico: los incidentes anteriores han dejado al descubierto un punto vulnerable en este tipo de instalaciones”, explica.
Para reducir estos riesgos, Check Point Software recomienda:
- Identificar qué controladores e interfaces de gestión están expuestos directamente a Internet y eliminar cualquier exposición innecesaria.
- Mantener los sistemas actualizados, cambiar las contraseñas predeterminadas, restringir el acceso remoto y habilitar la autenticación de doble factor en todos los casos en que sea compatible.
- Separar las redes de control operativo de otras redes y supervisar cambios inusuales en el comportamiento del sistema son también medidas esenciales.