
Bosch continúa avanzando en el desarrollo de la conducción automatizada con pruebas de nivel 3 en tráfico real en la ciudad china de Wuxi. Los sistemas ensayados permiten al vehículo asumir la conducción a velocidades de hasta 120 km/h, gestionando funciones como la aceleración, el frenado y la dirección.
Las pruebas se desarrollan en autopistas urbanas y vías rápidas abiertas al tráfico, donde el sistema es capaz de gestionar de forma autónoma la circulación, los cambios de carril y la adaptación de la velocidad a las condiciones de la vía.
Este avance marca un paso relevante en la evolución de la conducción automatizada. A diferencia de los actuales sistemas de asistencia de nivel 2, que exigen la supervisión constante del conductor, el nivel 3 permite que el vehículo asuma temporalmente la responsabilidad de la conducción en escenarios específicos y bajo determinadas condiciones de seguridad.
Los ensayos forman parte de la estrategia de Bosch para impulsar la próxima generación de vehículos automatizados mediante la integración de inteligencia artificial, sensores avanzados, software de percepción y ordenadores de alto rendimiento. La compañía desarrolla internamente gran parte de estas tecnologías, desde sensores y sistemas ADAS hasta plataformas de computación para automoción.
Del conductor asistido al vehículo que toma decisiones
La conducción automatizada se ha convertido en uno de los principales ejes de transformación de la industria automovilística. El objetivo ya no es únicamente ayudar al conductor a evitar accidentes, sino lograr que determinadas tareas de conducción puedan ser asumidas por el propio vehículo de forma segura.
Según la clasificación internacional de la Sociedad de Ingenieros de Automoción (SAE), existen seis niveles de automatización, desde el nivel 0, sin automatización, hasta el nivel 5, correspondiente a vehículos capaces de circular en cualquier situación sin intervención humana. La mayoría de los automóviles comercializados actualmente operan en nivel 2, donde el vehículo puede controlar simultáneamente la velocidad y la dirección, pero el conductor sigue siendo responsable de la conducción.
El salto al nivel 3 supone un importante cambio cualitativo. En determinadas circunstancias, el sistema puede asumir la tarea de conducción y tomar decisiones sobre aceleración, frenado o trayectoria, mientras el conductor deja de supervisar constantemente el entorno, aunque debe estar preparado para retomar el control cuando el vehículo lo solicite.
Por qué la inteligencia artificial es clave
Para que un vehículo pueda circular de forma automatizada necesita interpretar en tiempo real todo lo que ocurre a su alrededor. Para ello, cámaras, radares, sensores ultrasónicos y sistemas de localización generan una representación digital del entorno, que posteriormente es analizada mediante algoritmos de inteligencia artificial.
A partir de esa información, el sistema identifica otros vehículos, peatones, carriles, señales de tráfico u obstáculos, y determina cuál es la maniobra más adecuada en cada momento. El reto tecnológico consiste no solo en percibir el entorno, sino en reaccionar de manera segura ante situaciones complejas y cambiantes.
Los fabricantes consideran que esta capacidad de procesamiento será uno de los elementos que definan la próxima generación del automóvil, cada vez más dependiente del software y de las actualizaciones digitales.
Una tecnología llamada a reducir el error humano
La apuesta por la conducción automatizada responde también a un objetivo de seguridad vial. La Dirección General de Tráfico recuerda que más del 90% de los accidentes de tráfico tienen relación, en mayor o menor medida, con errores humanos. La automatización pretende precisamente reducir ese factor de riesgo mediante sistemas capaces de mantener la atención permanente sobre el entorno y reaccionar en milésimas de segundo.
Los organismos europeos consideran además que estas tecnologías pueden contribuir a disminuir el número de víctimas en carretera y facilitar el objetivo comunitario de avanzar hacia una movilidad con cero fallecidos en 2050.
España prepara el terreno para los vehículos automatizados
Mientras compañías como Bosch aceleran el desarrollo tecnológico, España trabaja en la construcción del marco regulatorio necesario para validar y supervisar este tipo de vehículos. En España, la Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha el Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (ES-AV), un sistema diseñado para autorizar y controlar pruebas en vías públicas antes de la llegada de estos vehículos al mercado. El programa abarca tecnologías de los niveles SAE 2 a 5, así como sistemas de conducción remota.
El objetivo es doble: garantizar la seguridad de los ensayos y, al mismo tiempo, facilitar que España se convierta en uno de los países europeos de referencia para el desarrollo de vehículos automatizados. El marco contempla distintas fases de evaluación según el grado de madurez tecnológica de cada proyecto y los mecanismos de reconocimiento de autorizaciones emitidas en otros países europeos.
Actualmente, en España ya existen pruebas autorizadas para autobuses autónomos, lanzaderas automatizadas y diferentes proyectos piloto de conducción avanzada en entornos urbanos e interurbanos.