
Con motivo del Día de los Abuelos, que se celebra este 26 de julio, Aldeas Infantiles SOS reivindica el papel protagonista de las personas mayores en la crianza de sus nietos y nietas, y reconoce especialmente la labor de los abuelos y abuelas acogedores, que se convierten en los cuidadores principales de sus nietos cuando se produce la pérdida del cuidado parental y los progenitores no están presentes. La organización reclama más apoyos y recursos para ellos, con el fin de garantizar el completo bienestar de los niños y niñas bajo su cuidado.
En España, el 85 % de los abuelos y abuelas participan “en algún momento” en el cuidado de sus nietos mientras sus hijos trabajan, casi la mitad (46,7 %) lo hace “habitualmente” y el 28,6 % realiza esta labor “a diario”. Estos son algunos de los datos que aporta el informe Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos? El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia, elaborado por Aldeas Infantiles SOS, que también recoge que apenas existen diferencias de género en esta labor y que el promedio de tiempo dedicado a ella es de 16 horas semanales.
Mantienen a la familia unida, cuidan a los nietos y a las nietas, dan apoyo emocional y cariño, aconsejan, ayudan económicamente, colaboran en el trabajo doméstico de sus hijos e hijas y transmiten la historia familiar. Estas son solo algunas de las aportaciones de los abuelos a la sociedad. Su apoyo resulta indispensable para innumerables familias en las que ambos progenitores trabajan y, especialmente, para las monoparentales, debido a las dificultades de conciliación. Una realidad cada vez más presente que, en los últimos años, ha convertido a los abuelos y abuelas en un pilar indispensable de la crianza.
“Ellos logran compensar la carencia emocional que supone para los niños y las niñas la baja presencia de sus referentes primarios”, aseguran desde Aldeas Infantiles SOS. “Su presencia en la crianza está asociada a un mejor desarrollo cognitivo y a un mayor bienestar emocional y social. Además, son una valiosa fuente de transmisión de valores, tradiciones y sabiduría. A través de sus historias y enseñanzas, contribuyen a la formación de la identidad de sus nietos”.
Los beneficios de la crianza alcanzan también a los propios abuelos y abuelas: les proporciona una sensación de propósito y satisfacción personal, y puede suponer un estímulo y una oportunidad de comprobar que siguen siendo útiles y tienen mucho que aportar. Sin embargo, no todo son ventajas. Cuando los abuelos asumen el rol de sus hijos en la crianza también pueden verse obligados a renunciar a otras áreas de valor, como las relaciones con amigos y las actividades de desarrollo personal.
En el informe Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos?, ellos y ellas narran en primera persona esta realidad: “Ser madre y abuela es maravilloso, pero también es muy complicado”, afirma Antonella, que se mudó a Madrid desde su Italia natal para ayudar a su hijo en la crianza de sus dos nietas. Por su parte, Fernando, que cuida de sus nietos los fines de semana, asegura que “para ejercer de abuelo hay que tener vocación, entrega y generosidad.”
En este sentido, Aldeas Infantiles SOS recuerda que encontrar el equilibrio es clave: “Los abuelos y abuelas aportan indudables beneficios a la crianza, pero también necesitan cuidarse a sí mismos. No podemos olvidar, además, que tendemos a ser padres a etapas cada vez más tardías y eso hace que los abuelos también sean más mayores”. Por otra parte, en ocasiones se enfrentan a prejuicios y estereotipos asociados a su edad, e incluso a discriminación (edadismo) que pueden alterar la propia percepción que los mayores tienen de sí mismos y de su propio proceso de envejecimiento. “Cuidar de quienes cuidan también es una responsabilidad colectiva”, sostienen desde Aldeas Infantiles SOS. “Reconocer el valor de abuelos y abuelas pasa también por garantizar que puedan envejecer con autonomía, bienestar y sin prejuicios.»
Abuelos acogedores: cuidadores principales de sus nietos y nietas
En España, 10.452 niños, niñas y adolescentes crecen bajo una medida de acogimiento en familia extensa, es decir, por diferentes motivos han perdido el cuidado de sus padres y conviven con otro miembro de su familia biológica. En la mayoría de estos casos, son los abuelos y las abuelas quienes asumen el cuidado de sus nietos y se sitúan al frente de la unidad familiar.
Cuando los abuelos se convierten en acogedores, su rol familiar cambia, ya que dejan temporalmente su papel tradicional de abuelos, más vinculado con los momentos de ocio y juego, para asumir la responsabilidad de ser los cuidadores principales de sus nietos, con las obligaciones que esto implica, lo que incluye ayudarles a superar el duelo causado por la separación de sus padres.
“Es una labor que requiere de todo tu esfuerzo y modifica tus rutinas. Tenemos que reciclarnos continuamente para adaptarnos a los nuevos tiempos: ayudarla con los deberes, llevarla por las tardes a las clases extraescolares…”, explican José Luis y Manuela, abuelos acogedores de una niña de 9 años. “Aun así, nuestra nieta es nuestra vida y eso no lo cambiamos por nada en el mundo. Desde el primer momento le hemos transmitido la importancia de los vínculos familiares. Todas las noches, antes de dormir, le recordamos lo mucho que la queremos”.
Aldeas Infantiles SOS recuerda que los abuelos acogedores necesitan apoyos y recursos durante el tiempo que dure el proceso de acogimiento y que se enfrentan a una serie de desafíos añadidos como la diferencia generacional, la inseguridad ante sus habilidades parentales o el conflicto de lealtades.
Para ellos, la organización reclama orientación y asesoramiento adaptado a sus necesidades; servicios de mediación familiar y de atención psicológica, que les faciliten las herramientas necesarias para gestionar sus emociones y manejar dificultades que puedan surgir a lo largo del proceso; recursos formativos para mejorar sus capacidades a la hora de ejercer una crianza positiva, de construir vínculos seguros con sus nietos y nietas y de acompañarlos en su proceso educativo, salvando la brecha digital derivada del gran salto generacional; redes de apoyo que actúen de sostén emocional; y un mayor reconocimiento a la labor social que desempeñan en la protección de la infancia.
En 2025, Aldeas Infantiles SOS acompañó a 501 familias a través de los Programas de Acogimiento en Familia Extensa con los que cuenta en Aragón, Cantabria, Cataluña, Galicia y la Comunidad de Madrid. En gran parte de ellas, son los abuelos y abuelas quienes ejercen como cuidadores principales.
Desde estos programas, Aldeas orienta y asesora a las familias en todo el proceso, velando siempre por el interés superior del niño o niña y promoviendo vínculos afectivos seguros donde los niños y niñas, sus padres y madres, y las familias acogedoras sean los principales protagonistas, siempre en coordinación con los equipos técnicos de los Servicios Sociales.