
Los robos y delitos en obras de construcción afectan cada vez más a las personas. En España, en aproximadamente 1 de cada 5 obras, los trabajadores acaban pagando un precio personal: los incidentes con consecuencias físicas o psicológicas casi se han duplicado en un año, pasando del 10,9% al 19,4%, superando la media europea (17,5%). Así lo refleja el Informe sobre el Crimen 2026, encuesta anual elaborada por BauWatch, empresa especializada en soluciones de videovigilancia móvil inteligente para obras, a partir de 4.100 entrevistas a profesionales del sector de la construcción en 11 países europeos.
“El Informe sobre el Crimen 2026 de BauWatch refleja un cambio en la naturaleza del delito en obra en España. El daño ya no se mide solo en materiales. También en trabajadores afectados, en empleos perdidos y en proyectos que no pueden continuar. Esto convierte la seguridad en obra en una cuestión de responsabilidad empresarial”, explica Ignacio González Medina, director general de BauWatch España.
En paralelo, casi 1 de cada 5 obras ha registrado pérdidas de empleo a raíz de un incidente delictivo (19,7%), también por encima del referente europeo (17%) y con un crecimiento de casi 6 puntos respecto al 14,2% registrado en 2025.
A estos dos indicadores se suma que el 15,5% de los proyectos llega a paralizarse por completo a causa del crimen, con el consiguiente impacto sobre el empleo y la continuidad de los equipos. Y aunque la cifra está ligeramente por debajo de la media de la UE (15,9%), la combinación de estos tres indicadores dibuja un cuadro de deterioro sostenido de las condiciones humanas en obra.
El impacto económico individual también crece. El 22,6% de los profesionales afirma haber tenido que asumir de su propio bolsillo el coste de reponer el equipo personal robado durante un incidente en obra.
Los trabajadores, cada vez más expuestos a situaciones de riesgo en obra
El informe pone de relieve que el entorno de inseguridad en obra va más allá del robo de materiales. 1 de cada 3 profesionales encuestados en España (33,6%) declara haber sido testigo de graves infracciones de seguridad que ponían en riesgo a los trabajadores.
Más allá, el 19,6% afirma haber presenciado situaciones de intimidación o coacción de trabajadores, y el 18,6% ha tenido conocimiento de fallecimientos o heridas graves vinculadas a fallos de seguridad en las obras en las que han trabajado. Son cifras que apuntan a un problema sistémico de condiciones de seguridad y salud en el sector, agravado por el contexto delictivo.
El impacto operativo también se prolonga en el tiempo. Cuando el delito provoca un retraso, este dura de media 2,6 semanas, y casi 3 de cada 4 proyectos afectados (72,8%) sufre entre una y cuatro semanas de paralización. Para los equipos en obra, supone un aumento de la carga de trabajo, estrés y presión por recuperar el tiempo perdido. Una situación que el informe vincula directamente con el crecimiento del impacto psicológico sobre la plantilla.
Al mismo tiempo, el informe recoge que la proporción de proyectos que requirió sustituciones de material ha caído con fuerza hasta el 28%, desde el 55,7% del año anterior. Aunque esto puede apuntar a una mejora en el control de activos materiales, este descenso queda eclipsado por el aumento paralelo del daño a personas. El delito en obra en España está migrando desde las pérdidas materiales hacia un impacto más amplio y difuso sobre las operaciones y la plantilla.
El propio sector así lo percibe: cuando se pregunta qué motivaría al sector a tomarse más en serio la seguridad, casi 1 de cada 3 profesionales (30,2%) señala que una lesión grave o un fallecimiento vinculado a un fallo de seguridad sería uno de los principales desencadenantes. Un reconocimiento implícito de que los actuales niveles de inversión en seguridad no se perciben como suficientes para prevenir ese escenario.
El recorte en seguridad lo pagan los trabajadores
Ante este escenario, la videovigilancia inteligente ayuda a proteger tanto activos como a los equipos de trabajo. La combinación de análisis de vídeo en tiempo real, verificación humana y mecanismos activos de disuasión permite detectar intrusiones y activar los protocolos de respuesta en menos de un minuto. A nivel europeo, BauWatch ha registrado más de 142.000 intervenciones disuasorias al año.
“La seguridad en obra no puede seguir tratándose como una partida prescindible en el presupuesto del proyecto. Detrás de cada dato hay un trabajador que pierde su empleo por un robo que no cometió, que repone de su propio bolsillo el material que le robaron, o que llega a casa afectado psicológicamente por lo que ha vivido en obra. Al final es el resultado directo de no invertir en seguridad”, concluye Ignacio González Medina.
Descargar informe completo: Informe Sobre el crimen 2026 Bauwatch