El 82% de los empleados todavía ejecuta por su cuenta el trabajo que debería hacer la IA , según un nuevo informe de Workday

Office workers looking stressed at cluttered desks with multiple computer screens and paperwork

Workday, Inc., la plataforma de IA para la gestión de personasfinanzas y agentes, revela que el 82% de los empleados dedica bastante tiempo a mover información entre herramientas, coordinar equipos y reconciliar datos que sus sistemas deberían gestionar de forma automática. Así lo recoge el informe The Copy-Paste Economy: Why Task-Oriented AI is Failing the Enterprise, elaborado a partir de las respuestas de 6.100 profesionales de finanzas, RRHH, TI y operaciones en organizaciones de más de 500 empleados.

La paradoja que retrata el estudio es clara: los empleados confían en la IA y la adoptan en su trabajo del día a día, pero las empresas la han desplegado en los márgenes del negocio, no en su núcleo. El resultado es lo que Workday denomina la «economía del copiar y pegar»: los trabajadores asumen tareas que la IA debería resolver. Un 20% llega a perder más de siete horas semanales en integraciones manuales, y el 83% siente que trabaja mucho, pero que avanza poco

Adopción no es integración

Solo el 27% de las organizaciones ha integrado la IA en sus sistemas y flujos de trabajo centrales. La mayoría la usa únicamente para tareas puntuales, lo que multiplica la fricción en lugar de eliminarla:

  • El 77% de los empleados tiene que reconciliar datos contradictorios entre diferentes herramientas, y el 70% reintroduce manualmente la misma información en distintos sistemas.
  • El 68% señala que la falta de información clara ha retrasado decisiones clave, y casi la mitad ha tenido que buscar soluciones alternativas cuando sus sistemas principales no respondían.
  • El 83% de los empleados afirma que la IA ha mejorado su experiencia, pero ese impacto se diluye en quienes trabajan con herramientas desconectadas de los procesos centrales del negocio.

El patrón es consistente en todos los sectores y perfiles analizados: la IA orientada a tareas aisladas no elimina la fricción operativa, la desplaza. Los empleados siguen actuando como puente entre sistemas que no se comunican, asumiendo una carga de trabajo invisible que lastra su productividad y que ninguna herramienta periférica puede resolver.

Integración real, impacto real

El informe cuantifica el salto entre una implementación periférica y una integración real: en las organizaciones donde la IA está embebida en los sistemas que ya gestionan nóminas, cierres financieros o gestión del talento, el 60% de los empleados reporta un ahorro de tiempo superior al 25% (o una cuarta parte de su jornada). Donde opera en la periferia, menos de una cuarta parte alcanza ese nivel.

La confianza es el otro factor determinante. El 87% de los encuestados afirma que su confianza en la IA crece cuando confía en el sistema que la sustenta. Al operar dentro de las mismas plataformas que los empleados ya conocen y utilizan a diario, la adopción se acelera y las resistencias desaparecen.

Los profesionales señalan dónde esperan mayor impacto de la IA: la monitorización de métricas (47%), el soporte en incorporación de empleados (44%), la previsión y presupuesto (40%), la gestión de aprobaciones (38%) y el cierre financiero (37%).

Estas prioridades reflejan una demanda clara de los profesionales: quieren que la IA actúe allí donde el negocio realmente opera, no en los márgenes. A medida que crece la inversión en IA , la pregunta que se impone no es cuánta tecnología se adopta, sino en qué parte de la organización se integra.

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