
Bosch da un paso decisivo en el desarrollo de la movilidad automatizada con el inicio en China de pruebas de conducción autónoma de Nivel 3 en condiciones reales de tráfico. Este avance refuerza el posicionamiento de la compañía como socio tecnológico líder en uno de los mercados clave para la automoción y supone un progreso significativo en seguridad, confort y eficiencia para el conductor.
Bosch cuenta desde hace solo unas semanas con la licencia oficial para probar vehículos con funciones de Nivel 3 en tráfico real en la ciudad de Wuxi. Esta nueva fase responde a la creciente demanda de los fabricantes de vahículos chinos, dentro de un mercado que avanza con rapidez hacia mayores niveles de automatización, y que desarrolla en paralelo al proceso regulatorio que permitirá la implantación del Nivel 3 en vehículos privados.
Para estas pruebas, Bosch se apoya en una solución avanzada de sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), que ya ha obtenido resultados destacados en el modelo Exeed ES del Grupo Chery. El vehículo de pruebas es capaz de frenar, acelerar y girar de forma autónoma, sentando las bases para una conducción más automatizada y segura.
Qué diferencia al Nivel 3 de los anteriores
La principal diferencia del Nivel 3 respecto a niveles inferiores (como el Nivel 2 o 2+) es que, en determinadas situaciones, la responsabilidad de la conducción pasa del conductor al vehículo. Esto permite al usuario retirar las manos del volante y apartar la vista de la carretera, algo que no es posible en los niveles anteriores.
Los conductores podrán utilizar estas funciones siempre que circulen por autopista, no superen los 120 km/h y exista una visibilidad mínima de 300 metros. En este contexto, el vehículo se encarga de forma completamente autónoma de todas las funciones dinámicas, incluyendo los cambios de carril automáticos, aportando mayor confort y liberando tiempo durante el trayecto.
La inteligencia artificial, clave del Nivel 3
El valor añadido del Nivel 3 es posible gracias a avances significativos en inteligencia artificial, claramente superiores a los enfoques tradicionales basados en reglas. Bosch aplica la IA a todos los módulos de software y la combina con una arquitectura de seguridad redundante, garantizando la máxima fiabilidad de los sistemas. “Gracias a nuestro conocimiento integral del vehículo y a nuestra experiencia en todos sus dominios, somos el socio ideal para que los fabricantes escalen soluciones de Nivel 3”, afirma Markus Heyn, miembro del Consejo de Administración de Bosch y presidente de Bosch Mobility.
China, un mercado estratégico
China continúa siendo el principal motor de crecimiento del mercado mundial de automoción, y Bosch Mobility se consolida como el socio tecnológico de referencia en el país. En el último ejercicio fiscal, la división de movilidad de Bosch incrementó su facturación en China en cerca de un 5%, alcanzando aproximadamente los 15 100 millones de euros. Más de la mitad de estos ingresos proceden de fabricantes chinos de vehículos, lo que refuerza la posición destacada de Bosch en un mercado altamente competitivo e impulsado por la innovación. En 2025, China concentró más de un tercio de la producción mundial de vehículos, con 34,5 millones de turismos y vehículos comerciales pesados.
“El negocio de la movilidad en China es exigente, pero Bosch se sitúa a la vanguardia”, afirma Stefan Hartung, presidente del Consejo de Administración de Bosch, durante la feria Auto China en Pekín. “En un entorno cada vez más definido por el software y la inteligencia artificial, Bosch es un socio tecnológico muy demandado por su capacidad para desarrollar y ofrecer soluciones de alto nivel con gran rapidez”.
Ventajas de Bosch en software y hardware
En el desarrollo de la conducción asistida y automatizada, Bosch combina de forma única sus competencias en software y hardware, lo que le permite ofrecer soluciones completas y altamente integradas. La compañía cuenta con experiencia en todas las áreas clave del vehículo: desde el sistema de propulsión, la dirección y los frenos, hasta los sensores, los ordenadores de alto rendimiento, la electrónica a bordo, el software y la inteligencia artificial.
Bosch pone a disposición de los fabricantes componentes físicos de última generación, como el radar de séptima generación, así como los algoritmos y sistemas de inteligencia que los gestionan. Todo ello respaldado por una presencia global, economías de escala y los más altos estándares de seguridad. “Podemos transferir conocimiento de un mercado a otro. Nuestro objetivo es convertirnos en el socio preferente tanto de los fabricantes chinos como de los occidentales”, añade Heyn.
Sistemas by-wire: una tecnología clave
Los sistemas brake-by-wire y steer-by-wire son tecnologías fundamentales para los vehículos definidos por software y representan un área estratégica para Bosch. En estos sistemas, las señales electrónicas sustituyen a los enlaces mecánicos tradicionales, transmitiendo con precisión las órdenes del conductor a los sistemas de freno y dirección. Para el frenado por cable, Bosch ha desarrollado una solución compuesta por dos sistemas de frenado independientes: un nuevo actuador de freno y un sistema ESP convencional, lo que garantiza altos niveles de seguridad y redundancia.
“Con nuestro sistema de frenado hidráulico brake-by-wire hemos desarrollado una solución atractiva para los principales mercados mundiales. Se basa en componentes probados, es rentable y fácil de integrar, facilitando la transición hacia esta nueva tecnología”, explica Heyn. Bosch ya ha firmado contratos de suministro para este sistema con cinco fabricantes, y espera que su producción en serie para turismos comience a mediados de 2026. Además, se empleará en varias plataformas de robotaxis, cuya producción está prevista para 2027.
La evasión automática de emergencia
Un ejemplo claro de la capacidad innovadora de Bosch es la función Autonomous Emergency Steering (“Esquiva Automática de Emergencia”). Desarrollada junto a un fabricante chino, Bosch la ha llevado a producción en serie en tan solo seis meses. La función combina de forma inteligente los sistemas de asistencia a la conducción y el control dinámico del vehículo, elevando significativamente los niveles de seguridad. Cuando la frenada no es suficiente ante obstáculos inesperados, el sistema actúa de forma autónoma para esquivar el obstáculo y evitar la colisión, coordinando frenos, dirección y sistema de propulsión con precisión y rapidez, incluso bajo condiciones adversas de la carretera.