
El sector de Energía y Utilities entra en 2026 en uno de los momentos más complejos de su historia reciente. A la transición energética y la presión regulatoria se suma un escenario geopolítico inestable, una aceleración tecnológica sin precedentes impulsada por la inteligencia artificial y una exposición creciente a riesgos de ciberseguridad en entornos industriales.
Según el análisis de Stratesys, las compañías energéticas que no prioricen la gobernanza del dato, la protección de activos OT y la resiliencia tecnológica podrían ver comprometida su continuidad operativa en un entorno donde la incertidumbre ya no es coyuntural, sino estructural.
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