Aldeas Infantiles SOS reclama una transformación del acogimiento residencial que garantice el bienestar de la infancia y la adolescencia tutelada

Aldeas Infantiles SOS ha presentado el informe Los retos del acogimiento residencial, un análisis en positivo de esta modalidad de cuidado alternativo que identifica sus debilidades y necesidades y propone medidas específicas para su transformación hacia un modelo que garantice el bienestar de los niños, niñas y adolescentes privados del cuidado parental. El estudio, realizado para Aldeas Infantiles SOS por el Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia (GSIA), es producto de una investigación que ha incluido entrevistas a jóvenes extutelados, a técnicos de la Administración Pública y a personal educativo de los propios centros de acogimiento residencial.

Siete años después de la entrada en vigor de la Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, junto a la Ley 26/2015, de 28 de julio, ambas de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, el desarrollo normativo que estas exigían de las comunidades autónomas no se ha producido de forma homogénea. El cambio de modelo que la Ley implica, acorde con los estándares europeos de calidad y las recomendaciones de Naciones Unidas, no se ha completado en España. Así se desprende del informe Los retos del acogimiento residencial, presentado hoy por Aldeas Infantiles SOS.

En contra de lo establecido en la Ley, que recomienda priorizar el acogimiento en familia, el residencial continúa siendo el modelo de protección más extendido en España, habiendo experimentado en los últimos años una tendencia alcista, especialmente en la población masculina, que se explica solo en parte por el aumento de la llegada de niños y adolescentes migrantes no acompañados. En dicho aumento también influyen las dificultades para encontrar familias acogedoras para niños y niñas con edades cercanas a la adolescencia y para grupos de hermanos, así como la aparición de nuevos perfiles de niños, niñas y adolescentes que presentan un daño emocional producido por las situaciones vividas que se manifiesta en problemas de conducta.

Según explica Aldeas Infantiles SOS, materializar los mejores intereses de los niños, niñas y adolescentes implica tener en cuenta su opinión en la toma de decisiones que les afectan y que estas prioricen actuaciones encaminadas a la preservación familiar y a evitar la ruptura de vínculos con su entorno. Si la separación se produce, es trascendental que mantengan la relación con sus familias biológicas y que no se separe a los hermanos dentro del sistema de protección.

Sin embargo, tal y como se desprende de la investigación realizada por el Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia (GSIA) para Aldeas, no solo no se tiene en cuenta la opinión del niño, niña o adolescente para determinar lo que es mejor para él o ella, sino que a menudo los interesados desconocen el tiempo que durará la medida de protección y son víctimas de largos tiempos de espera y de la cronificación de unos plazos que se pueden extender hasta la mayoría de edad. Esta incertidumbre les genera una falta de estabilidad.

Asimismo, su recorrido por el sistema de protección no está determinado por las necesidades individuales que presentan, sino por elementos de tipo estructural como la disponibilidad de plazas, la edad, las competencias del personal o si se acogen varios hermanos. La gestión del vínculo emocional que el niño, niña o adolescente deberá reconstruir queda supeditada, por tanto, a aspectos organizativos y de gestión de recursos.

La desvinculación familiar lleva al niño, niña o adolescente al desarraigo, lo que afecta a la construcción de su identidad y a su autoestima. La separación de hermanos en acogimiento se da, tiene que ver con la falta de recursos y contribuye a debilitar sus redes sociales básicas. El informe afirma, asimismo, que el sistema favorece la segregación por edad, ya que dependiendo de esta se accede a una modalidad de acogimiento u otra.

Para Aldeas Infantiles SOS, el resultado de todo lo expuesto, unido a la discriminación que produce el desconocimiento que buena parte de la sociedad tiene del sistema de protección, lleva a la anonimización de los niños, niñas y adolescentes en acogimiento residencial.

El niño, niña o adolescente como sujeto de derechos

Todas las recomendaciones de Aldeas Infantiles SOS para transformar el acogimiento residencial parten de la consideración del niño, niña o adolescente como sujeto de derechos, no como objeto de intervención.

Entre las medidas que propone la organización para para avanzar hacia un modelo que garantice el bienestar de los niños, niñas y adolescentes privados del cuidado parental, se encuentran las siguientes:

  1. En la toma de decisiones, permitir que los niños, niñas o adolescentes participen en la determinación de sus mejores intereses, comunicarles las medidas, impedir las demoras en los plazos y favorecer los aspectos relacionales sobre los estructurales.
  2. Promover la creación de vínculos afectivos sólidos y duraderos, fortaleciendo sus redes sociales básicas, impidiendo la separación de hermanos, facilitando el vínculo con la familia biológica y evitando la segregación por edad.
  3. Ayudarles a construir su historia de vida, promover el arraigo e impedir la anonimización.
  4. Limitar en lo máximo posible la frecuencia en la rotación de personal, sobre todo los educadores sociales.
  5. Terminar con el estigma social realizando campañas de sensibilización y abriendo los centros a la comunidad.

Aldeas Infantiles SOS proporciona distintas opciones de cuidado alternativo de calidad a 1.250 niños, niñas y adolescentes en nuestro país: 401 en ocho Aldeas Infantiles SOS; 65 en cinco Residencias de Jóvenes y 1 piso para Adolescentes Migrantes; 738 en ocho Programas de Apoyo al Acogimiento en Familia y 46 en un Programa de Primera Acogida y Valoración.

El modelo de acogimiento residencial de Aldeas Infantiles SOS es de carácter familiar. Los niños, niñas y adolescentes reciben una atención personalizada, lo cual es posible porque viven en hogares en los que hay grupos muy reducidos, donde los hermanos permanecen juntos independientemente de su edad, y cuentan con figuras de referencia estables, que son esenciales para que generen vínculos afectivos fuertes y, a su vez, para que desarrollen un sentido de pertenencia y sepan que tienen personas que les van a apoyar de forma incondicional. El acompañamiento que reciben es continuado y se extiende más allá de la mayoría de edad. Aldeas favorece su integración en la comunidad y la relación con su familia biológica.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.