La tecnología: el ojo que todo lo ve

El ser humano y la tecnología. ¿Quién controla a quién? Aunque tiene sus ventajas y sus desventajas, la tecnología, cuando llegó a nuestras vidas, llegó para quedarse.

En el mundo profesional, es una de las bases sobre las que se sustentan los negocios, y en el sector de la moda, también. En algunos negocios, incluso, es el fundamento principal. Es el caso de plataformas de venta de artículos de moda como por ejemplo FASHIONALIA, el primer marketplace de moda phygital.

El desarrollo de los TPVs (Terminal Punto de Venta) en las plataformas phygital.

Existen en el mercado muchas soluciones, muy conocidas y de mucho prestigio, para gestionar los pedidos dentro de una tienda, imprimir tickets o conectar con los sistemas de pago. Sin embargo, en algunos casos, todo parte de una web. Los dependientes de estas tiendas se pueden conectar a un servidor central desde los TPVs y con unos PCs con un navegador sólo con un usuario y una contraseña. Un servidor que, por supuesto, no está en las tiendas, sino en la nube. Un servidor capaz de controlarlo todo, tienda y plataforma.

A través de los TPVs, se pueden consultar los pedidos pagados por los clientes desde las apps, los pedidos fallidos, los carritos que se están llenando, e incluso, a partir del correo electrónico del cliente, sus productos favoritos, pedidos anteriores y prendas que añadió en el carrito en casa y que tiene pendiente de comprar. También pueden, obviamente, generar un pedido desde cero para aquellos clientes más tradicionales que prefieren hacerlo desde la tienda física.

Las ventajas son innumerables. En el caso de FASHIONALIA, permiten desplegar en tiempo real en cualquier tienda cualquier tipo de corrección de software o mejora. Existe un control unificado de todas las acciones que hacen los dependientes. Y más aún, a nivel de hardware cualquier dispositivo con un navegador, incluso una tablet o un móvil, podrían gestionar toda una tienda al completo.

Métodos de pago

Existe la posibilidad de conseguir una omnicanalidad real en los pagos. Pues plataformas como FASHIONALIA lo ha hecho posible gracias a una profunda integración con Adyen, su proveedor de pagos. Además de tarjeta, paypal, se admiten pagos a través de Apple Pay y Google Pay, y hay planes para integrar nuevos métodos en el futuro como son los pagos fraccionados, con el fin de añadir más facilidades al proceso de compra de los clientes.

Además, se han podido desplegar en sus tiendas unos terminales de cobro, también de Adyen, que sincronizados vía API en tiempo real con su backend permiten gestionar la compra de los clientes como si la estuviese haciendo desde la app o la web. De esta manera, el pago no cae en una cuenta bancaria externa al sistema central, sino todo en el mismo sitio. Si ya se permitía la devolución de cualquier pedido web en cualquier tienda física, con reembolso automático, ahora es posible hacer lo mismo con los pedidos pagados con tarjeta física en cualquier tienda.

El listado de funcionalidades tecnológicas pendientes en una startup es siempre infinito. Uno de los principales objetivos es ser capaces, con los recursos disponibles, de mantenerse siempre al filo y ofrecer a los clientes una experiencia de compra a la altura de las expectativas, y son esas expectativas las que siempre hay que tratar de satisfacer.

CRM unificado

Todo lo que ocurre en las tiendas (un cliente lee un QR, un RFID, añade un producto al carrito, hace un pedido, …) es similar, pero a la vez diferente de lo que ocurre en la web. Muchos de los eventos son los mismos al 100 % (cliente lee QR = cliente ve ficha de producto), pero otros hay que tratarlos de diferente manera.

Por ejemplo, en tiendas phygital como FASHIONALIA no se puede saber cuándo un cliente entra por primera vez en una tienda hasta que no interactúa con la app/qr/rfid, pero sí se puede saber cuándo entra en la web.

Por ello, uno de los objetivos para cubrir esta ausencia de conocimiento de datos, pasa por tratar de construir un CRM que extraiga todo el potencial de la gran cantidad de datos almacenados, datos clásicos y conocidos como pedidos o registros, o datos procedentes de tiendas físicas como RFIDs leídos, QRs leídos o visitas a tienda.

Tiendas en modo offline

Existen tiendas en las que se opera al 100% a través de Internet para, así, poder realizar absolutamente todas las operaciones. Por ejemplo, en FASHIONALIA, cada una de sus tiendas dispone de dos líneas de fibra, además de un router 4G para emergencias. Si, por algún problema técnico, estas líneas se cayesen, tanto las líneas de fibra como la conexión vía 4G, o se cayera su infraestructura en Amazon, se vería muy limitada para seguir operando. Es una de las desventajas de la tecnología. Por todo esto, el reto sería que los dependientes de estas tiendas pudiesen realizar ventas al menos en metálico, y, después, volcar posteriormente las mismas de manera rápida en el sistema una vez se recuperasen las líneas.

El principal escollo que tienen las empresas en el día a día no es de tipo tecnológico, que siempre se puede mejorar, sino cómo gestionar la enorme cantidad de lógica de negocio que tiene un proyecto como este, con cientos de integraciones con marcas y proveedores, y ser capaces a la vez de implementar nuevas funcionalidades rápida y eficientemente. Sin embargo, la ventaja a día de hoy es llevar años desarrollando productos tecnológicos y que los pilares de los mismos sigan siendo sólidos, estables, y probados.

David Fernández. Cofundador y CTO FASHIONALIA

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