La pandemia obliga a las empresas a implantar estrategias integrales contra el fraude

El fraude en las organizaciones está en auge. De acuerdo con la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados – más conocida por sus siglas ACFE –, el 51% de las organizaciones ha detectado más fraude desde la irrupción de la pandemia, y el 71% espera que el impacto de estas actividades en su organización vaya a más durante el próximo año.

A pesar de que muchas de estas compañías ya han incorporado cambios a sus programas antifraude como respuesta a las disrupciones que estamos viviendo, lo cierto es que no todas toman las medidas necesarias para anticiparse y protegerse (y a sus clientes) del fraude. Con motivo de la Semana Internacional de la Concienciación sobre el Fraude, SAS, compañía líder en analytics, destaca el papel que juega la analítica de datos para frenar las estafas y sus consecuencias, así como para garantizar el cumplimiento legislativo y preservar la seguridad de los activos.

“Identificar el fraude e incorporar los mecanismos necesarios para minimizar sus consecuencias es fundamental, especialmente en una economía en recuperación como la actual o en mercados altamente competitivos”, comenta Manuel Rodríguez Díaz, fraud solutions manager para el sudoeste de Europa en SAS. “A través de la analítica avanzada, la inteligencia artificial y el machine learning, se puede proporcionar una protección inteligente y proactiva que permite prevenir el fraude antes, incluso, de que se produzca, salvaguardando la salud financiera y reputacional de las organizaciones y la integridad de la información de los usuarios y clientes”, añade.

Una estrategia 360 contra el fraude

El ciberfraude, la ingeniería social o la suplantación de identidad seguirán afectando de lleno a empresas y particulares durante los próximos meses (de acuerdo con ACFE). Por ello, es más importante que nunca adoptar estrategias 360 contra el fraude que permitan tomar decisiones objetivas y ágiles.

Mediante la captación y el análisis de los datos, las instituciones públicas y privadas pueden obtener una visión holística del riesgo, así como autenticar a los clientes y alimentar, de manera automática, modelos que actúen contra las actividades maliciosas. Además, también pueden identificar eventos poco frecuentes y reducir los falsos positivos, detectar amenazas emergentes o reducir el tiempo de respuesta.

Todo ello tendrá un impacto positivo en la reputación de la compañía, así como permitirá mejorar la experiencia de los consumidores e incrementar la productividad de los equipos.

“La celebración de la Semana Internacional de la Concienciación sobre el Fraude es buen momento para pararse a reflexionar sobre la estrategia antifraude que tiene en vigor mi organización, y ver qué es necesario reformular o implantar para que vaya acorde con la situación actual”, finaliza el responsable de SAS.

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