El Roscón de Reyes de Aldeas Infantiles SOS abandona la madrileña Puerta del Sol y se reparte entre los niños y las niñas más vulnerables

Esta es la primera vez en 32 años que el gran Roscón de Reyes de Aldeas Infantiles SOS no estará presente en la madrileña Puerta del Sol, donde los transeúntes lo disfrutaban cada 5 de enero con chocolate caliente. Las medidas de distanciamiento social provocadas por la pandemia así lo aconsejan. En su lugar, la organización lo repartirá entre aquellas familias que más lo necesitan y que se están viendo especialmente afectadas por la crisis socioeconómica provocada por la COVID-19. Panaderías Orio ha elaborado un año más este dulce gigante de forma altruista.

Desde 1989, Aldeas Infantiles SOS nos ha recordado cada víspera del día de Reyes que todos los niños y todas las niñas tienen derecho a crecer en un entorno familiar en el que se sientan queridos y protegidos. Su famoso Roscón, elaborado por Panaderías Orio, ha dado visibilidad, año tras año, a todos los niños, niñas y adolescentes privados del cuidado parental que no pueden pasar estas fiestas con sus familias, que ya ascienden a casi 50.000 en nuestro país, y a aquellos que viven en hogares en situación de vulnerabilidad.

El Roscón no estará este año en la Puerta del Sol a consecuencia de las medidas de distanciamiento y de seguridad impuestas por la crisis sanitaria. Sin embargo, se ha horneado un año más y 649 raciones serán distribuidas por Aldeas Infantiles SOS entre las familias en situación de vulnerabilidad atendidas en sus Centros de Día y en centros de emergencia de familias del Ayuntamiento de Madrid.

La crisis generada por la COVID-19 ha convertido a muchas familias que ya eran frágiles antes de la misma en extremadamente vulnerables, al estar expuestas a una situación continuada de falta de recursos y de dificultades socioeconómicas. 128.500 hogares con hijos en nuestro país no tienen, a día de hoy, ningún ingreso (1). “Además del grave impacto en sus condiciones de vida, estos hogares experimentan un alto riesgo de desestructuración personal y familiar, en el que los niños y las niñas son las primeras víctimas de la falta de atención y de la falta de un cuidado de calidad”, explica el presidente de Aldeas Infantiles SOS, Pedro Puig.

La organización de atención directa a la infancia ha visto cómo cada vez más y más familias se acercan a solicitar ayuda para hacer frente a necesidades que hasta ahora tenían cubiertas y prevé, en un futuro próximo, llegar a atender a 10.000 niños, niñas y jóvenes, lo que supone el doble de los que atendía cuando comenzó la pandemia. Tras desencadenarse la crisis, la organización puso en marcha un paquete de medidas urgentes para garantizar el bienestar físico y emocional de los niños y las niñas, centradas en la cobertura de sus necesidades básicas, el refuerzo educativo y el apoyo psicosocial y emocional.

COVID-19: un reto sin precedentes para la infancia
Si la situación de la infancia en nuestro país ya era preocupante antes de la pandemia, ahora se enfrenta a un reto sin precedentes. La pobreza infantil alcanzaba en 2019 a 2.287.481 niños, niñas y adolescentes (el 27,4% de los menores de 18 años) (2), una cifra que podría estar superando ya los 3 millones.

Los hogares con hijos están más expuestos a verse afectados por la pobreza, tal y como demuestra año tras año la Encuesta de Condiciones de Vida. El 22,4% lo estaban en 2019, frente al 14,8% de los hogares compuestos solo por adultos. Y la peor parte se la llevan las familias monoparentales: el 41,1% se encontraba en riesgo de pobreza antes de la COVID-19. Tal y como asegura Pedro Puig, “la falta de apoyo adecuado para familias en situación vulnerable no solo pone en riesgo el presente y el futuro de estos niños y niñas, sino que además puede conducir a situaciones extremas que generen la separación innecesaria de estos niños de sus entornos familiares”.

Aldeas Infantiles SOS cuenta con programas de Prevención y Fortalecimiento Familiar en los que atiende a casi 4.000 niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad (derivados por los servicios sociales) y a sus familias. La organización ofrece orientación a los padres para que puedan cuidar mejor de sus hijos y facilita a los niños los recursos necesarios para favorecer su desarrollo físico, intelectual y emocional.

En total, la organización de atención directa a la infancia atiende a 11.321 niños, niñas y jóvenes en España en sus programas de Protección (cuidado alternativo a niños y niñas que han perdido el cuidado parental), Jóvenes (apoyo a aquellos que abandonan el sistema de protección tras cumplir la mayoría de edad) y Prevención (fortalecimiento de familias en situación de vulnerabilidad).

(1) Encuesta de Población Activa. Tercer trimestre. 2020.
(2) INE. Encuesta de Condiciones de Vida. 2019.

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