
La adopción de herramientas de Inteligencia Artificial se está abriendo paso en el día a día de las organizaciones, con sistemas y agentes que permiten realizar tareas con una mínima intervención humana.
Al mismo tiempo que se amplían las posibilidades de esta tecnología, los riesgos de seguridad asociados son cada vez mayores, con nuevos y sofisticados ataques para las infraestructuras TI. De hecho, tal y como apunta el informe Global Cybersecurity Outlook 2025 del Foro Económico Mundial, solo el 37% de las organizaciones cuenta con los procesos necesarios para evaluar la seguridad antes de implementar la IA.
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