
El 2026 se perfila como un punto de inflexión para el ecosistema digital global. La inteligencia artificial, la conectividad avanzada y la ciberseguridad convergen en un entorno donde la línea entre innovación y amenaza se vuelve cada vez más difusa. Europa busca fortalecer su autonomía tecnológica frente a tensiones geopolíticas y a la dependencia de proveedores externos. Este será el año en que la tecnología deje de ser solo un motor de progreso y se convierta también en un desafío ético, estratégico y geopolítico, poniendo a prueba la resiliencia digital de organizaciones y gobiernos.
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