Locky, Petya, TeslaCrypt… Si hablamos de ciberamenazas, 2016 ha sido sin duda el año del ransomware y nada indica que esta tendencia vaya a cambiar en 2017, pues estos troyanos capaces de cifrar información y secuestrar ordenadores han sido excepcionalmente rentables para los cibercriminales. Como consecuencia, irán surgiendo nuevas y cada vez más sofisticadas variantes de ransomware especialmente dirigidos a comprometer a las empresas.
«Las organizaciones pequeñas y medianas siguen siendo el principal objetivo de los cibercriminales. Cualquier empresa, por pequeña que sea, es una víctima potencial. Las pymes deberían tomar conciencia de ello y revisar, o poner en marcha en caso necesario, sus políticas de seguridad.
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