
Las empresas continúan adaptándose a la nueva realidad. Durante los últimos meses, se han transformado los modelos y rutinas de trabajo, buscando ser competitivos en un escenario desconocido y abriendo camino para lo que hoy llamamos “nueva normalidad”. Estos cambios se están viendo reflejados en los gastos registrados por los empleados: por ejemplo, las compras en infraestructuras IT y software se disparan, mientras que los gastos en comidas y viajes de empresa se reducen considerablemente.
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