
Ante el inminente pico de la operación retorno, que concentrará millones de desplazamientos tras las vacaciones de verano, las infraestructuras operan a su máxima capacidad. En este escenario, las salas de control actúan como el cerebro estratégico desde el que se supervisa cada acceso y vía clave. Disponer de una tecnología de visualización precisa y en tiempo real resulta indispensable para coordinar equipos, anticipar retenciones e intervenir de inmediato ante cualquier incidencia.
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