
El número de teléfono se ha convertido en una pieza fundamental de nuestra identidad digital. Además de permitirnos comunicarnos, está vinculado a aplicaciones de mensajería, redes sociales, servicios bancarios y sistemas de verificación y recuperación de contraseñas. Esta conexión con buena parte de nuestra actividad en Internet hace que también sea un dato de interés para los ciberdelincuentes, que pueden utilizarlo como punto de partida para diferentes ataques y estafas.
La dimensión de este tipo de amenazas se refleja en los últimos datos publicados por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Durante el primer semestre de 2026, el 40% de las consultas realizadas por la ciudadanía al servicio 017 de INCIBE estuvo relacionado con estafas de suplantación de identidad a través de llamadas telefónicas (vishing), SMS (smishing) o correos electrónicos (phishing).
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