
En España sabemos perfectamente que no podemos medir las cosas por todo lo que podemos hacer en un solo día. También es importante alargar una comida porque la conversación lo merece, salir a dar una vuelta, compartir tiempo con los nuestros o, simplemente, en no hacer nada durante un rato. Esa forma tan mediterránea de disfrutar de lo cotidiano sigue muy presente en nuestra manera de vivir, y que nos hace ser optimistas, aunque cada vez nos cueste más encontrar espacio mental para hacerlo.
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