
Cada vez son más los niños que, incentivados por la curiosidad, el desafío intelectual y la sensación de poder, caen en las redes de los ciberdelincuentes. En este sentido, los cibercriminales se aprovechan del desconocimiento de los menores sobre las consecuencias legales que pueden tener las actividades ilícitas en el entorno digital y los reclutan a través de foros online o videojuegos. A menudo, son motivados por recompensas financieras o estatus en comunidades digitales, sin comprender el impacto real de sus acciones.
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