
La soberanía de los datos se ha convertido en una prioridad estratégica para las compañías europeas, que buscan evitar la dependencia de terceros y desarrollar modelos de inteligencia artificial manteniendo el control absoluto sobre su información.
Teniendo en cuenta el contexto actual, preservar la seguridad y privacidad es un reto cada vez más crítico. De hecho, según el Informe AI Index 2025 de Stanford, los incidentes relacionados con estas cuestiones aumentaron un 56% sólo en 2024.
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