
La identidad digital se ha convertido en uno de los activos más valiosos – y más atacados – en el panorama actual de la ciberseguridad. En un entorno tecnológico cada vez más distribuido, los ciberdelincuentes están centrando sus esfuerzos en el robo y abuso de credenciales como vía principal de acceso a sistemas corporativos. Según advierte ESET, compañía líder en ciberseguridad, esta tendencia está detrás de algunos de los incidentes más costosos y disruptivos de los últimos años. Casos recientes demuestran que un solo fallo en la protección de identidades puede derivar en pérdidas económicas millonarias, graves daños reputacionales y un impacto directo en clientes y operaciones.
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Kaspersky Lab, a través de su plataforma Familia Segura (