
La ola internacional de ajustes de plantilla vinculados a automatización e inteligencia artificial (IA) ha reactivado el debate sobre el futuro del trabajo, qué tareas se automatizan, qué funciones se redefinen y qué empleo cualificado gana peso. En sectores regulados como banca y seguros, el reto no es solo tecnológico, sino operativo y reputacional ¿cómo incorporar IA en procesos críticos sin erosionar la confianza del cliente y garantizando control y trazabilidad?
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