
Centros de datos, redes de comunicaciones y plataformas cloud constituyen hoy una parte esencial del sistema productivo europeo que, sin embargo, están empezando a ser cuestionados por una cuestión cada vez más relevante: el impacto energético de la digitalización. Consciente de esta problemática, la Unión Europea ha decidido abordarlo desde con un enfoque regulatorio que combina eficiencia, transparencia y responsabilidad energética.
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