
Hay autores que no escriben libros, sino mapas. Matilde Asensi es una de ellas. Cuando en 2001 publicó El último Catón, no solo nos regaló un bestseller; nos entregó una llave para abrir las puertas de una historia oculta bajo el barniz de la religión y la arqueología. Catorce años después, la «reina de la novela de aventuras» decidió que era hora de reunir a la vieja guardia. Y vaya si lo hizo con estilo.
El regreso del Catón no es solo una secuela; es una expansión técnica y emocional de un universo que ya creíamos cerrado. Si en la primera entrega el motor era la búsqueda de los restos de la Vera Cruz, aquí el enigma es mucho más ambicioso, conectando puntos geográficos y temporales que solo una mente como la de Asensi podría entrelazar con tanta maestría.
Sigue leyendo