
La proliferación de identidades no humanas en entornos cloud y sistemas automatizados se ha convertido en uno de los principales puntos ciegos de la ciberseguridad empresarial. Estas identidades —que incluyen aplicaciones, servicios, APIs, contenedores y cargas de trabajo automatizadas— ya superan en número a las identidades humanas en la mayoría de las organizaciones y crecen a un ritmo acelerado impulsado por la adopción de la inteligencia artificial y la automatización.
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