
Los centros de datos se han convertido en la columna vertebral de la sociedad moderna. Desde los servicios en la nube y las transacciones financieras hasta la administración pública y las cargas de trabajo de inteligencia artificial, prácticamente todos los sectores dependen de ellos para funcionar. Y su proliferación se está acelerando con una previsión de crecimiento del 14% interanual hasta 2030, lo que supondrá duplicar la capacidad global en un período de cinco años.
Sigue leyendo



«Brecha energética», «catástrofe medioambiental», «amenaza ecológica»: estos son algunos de los términos que a menudo se utilizan para describir los centros de datos y su impacto en el medio ambiente. Sin embargo, los centros de datos son imprescindibles para cualquier iniciativa digital que garantice una gestión óptima de la información (almacenamiento, transferencia, seguridad…). En este contexto, cada vez surgen más herramientas que velan por el uso responsable y eficiente de la tecnología.