
Una transferencia bancaria, una reserva de hotel, una devolución, una conversación de WhatsApp o incluso la autorización de un superior. Las capturas de pantalla se han convertido en una forma habitual de demostrar que algo ha ocurrido en el entorno digital. Sin embargo, confiar únicamente en ellas entraña cada vez más riesgos.
ESET, compañía líder en ciberseguridad, advierte de que las herramientas actuales de edición y generación de imágenes permiten modificar o crear desde cero capturas falsas cada vez más convincentes. El problema es que una captura únicamente muestra una imagen de lo que supuestamente apareció en una pantalla, pero no permite comprobar por sí sola quién la creó, si ha sido manipulada o si la operación que refleja llegó realmente a producirse.
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