
Cada 13 de julio, el Día Mundial del Rock recuerda la influencia de un género que ha marcado la historia de la música por más de siete décadas. Sin embargo, además de su enorme impacto cultural a lo largo de generaciones, el rock sigue ocupando un lugar privilegiado entre ingenieros y técnicos de sonido, productores musicales y aficionados a la alta fidelidad por otra cuestión: pocos estilos musicales permiten evaluar tan bien la calidad de unos altavoces.
No es casualidad que muchas demostraciones de equipos de audio recurran a clásicos del rock. La contundencia de una batería, la potencia de un bajo, la textura de una guitarra eléctrica o la amplitud sonora de una grabación estéreo son factores que ponen a prueba prácticamente todos los aspectos de un sistema de sonido.
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