
Si echamos un vistazo a cualquier sitio web popular hoy en día, las probabilidades de que haya un chatbot de IA son bastante altas. Aunque no pueden ofrecer el mismo tipo de interacción social que un representante humano, no se puede negar que estos ayudantes virtuales aportan beneficios. Pueden ser una forma rentable de automatizar tareas, responder a preguntas frecuentes y adaptar las respuestas en función de las necesidades individuales, ayudando tanto a los clientes como a las organizaciones.
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