
A medida que el uso de criptomonedas crece y se integra en la vida cotidiana de millones de personas, también aumentan las amenazas que ponen en riesgo la seguridad de los usuarios. Errores comunes, especialmente en actos públicos, como dejar dispositivos desbloqueados y desatendidos en eventos o espacios públicos, hablar abiertamente sobre movimientos financieros o el valor de las criptomonedas, conectarse a redes WiFi públicas sin las debidas precauciones o escanear códigos QR sin verificar su autenticidad, pueden facilitar fraudes, robos de fondos y ataques cibernéticos.
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