
Durante décadas, las vacaciones implicaron desconexión total. Alejarse de la oficina, apagar el ordenador y evitar cualquier contacto con el trabajo. Hoy, ese modelo empieza a cambiar. La tecnología, en particular los escritorios virtuales, abre nuevas posibilidades. Trabajar desde una playa, una montaña o una ciudad extranjera ya no suena extraño. Muchos profesionales combinan ahora descanso con actividad laboral.
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